Los doctores Armando Mujica y Carlos Gaymer, biólogos marinos pertenecientes a la Facultad de las Ciencias del Mar de la UCN, plantean que el modo de funcionamiento de las termoeléctricas afectará inevitablemente el ecosistema marino más allá de las zonas de influencia descritas en los Estudios de Impacto Ambiental presentados por Farellones, Barrancones y Cruz Grande. Los expertos afirman que se ha subestimado las consecuencias que tendrá la descarga de agua marina a una temperatura diferente de la natural, pues las dinámicas oceánicas allí presentes hacen prever un efecto antrópico que se irá difundiendo por una zona que ellos consideran «emblemática » dentro del sistema de la bahía de Coquimbo. En el caso particular de Barrancones, proyecto al cual Mujica y Gaymer fustigaron públicamente en una sesión de la Mesa Provincial de Medioambiente, señalaron que no es efectivo pensar en una influencia limitada a sólo un 1 km. de diámetro desde el punto de descarga de agua (en la Ensenada Ramadilla, costa norte de Chungungo). «No se puede obviar el hecho de que esta termoeléctrica funcionará 30 años. Además, existe el principio físico, muy básico, que dice: Si yo remuevo agua de un sector, lo filtro matando todo
lo que contiene, y luego lo
devuelvo al mar; voy a cambiar
ese ecosistema. En este
caso, son 25.000 m3/h por unidad (son 3 unidades) descargados
con una temperatura
de 5 a 7 grados sobre el
promedio», sostiene Mujica.
Este cambio en la temperatura
del agua produciría
cambios en el componente
de la biota marina en esa
zona costera, alterando cadenas
alimenticias y condiciones
naturales. Incluso se
podría afectar la Reserva
Marina Pingüino de Humboldt,
ubicada 50 km. al sur.
El investigador agrega
que la única solución para
mitigar estos efectos sería
devolver el agua captada por
las centrales a una gradiente
de temperatura igual que
cuando se extrae. Como esta
posibilidad no está contemplada
por las empresas, Mujica
cree que «quizás valga la
pena considerar recurrir a
otro sistema (ecosistema)
que ya esté dañado» para
instalar las centrales.
Frente a los argumentos
expuestos por los biólogos
marinos de la UCN, los técnicos
de Barrancones, Walter
Porcell y Gustavo Salinas,
asumieron que el proyecto
generará impactos,
pero señalaron que los modelos
EPA (
Enviroment Protection
Agency
) aplicados al
estudio arrojaron que fuera de la zona señalada la diferencia de temperatura se diluye satisfactoriamente. En esto, el doctor Carlos Gaymer sostiene que llama la atención que las empresas que invierten en estas megacentrales no acudan a los expertos regionales que han trabajado durante años y décadas en el sector. «Hay que señalar que hay graves errores en la información contenida en los EIA. No ha habido preocupación por recurrir a grupos de estudio regionales, que manejan modelos oceanográficos de la zona. Es lamentable, porque ese sector es un
Hot Spot
de biodiversidad.


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