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Nube negra sobre la comuna de La Higuera

Enviado por MODEMA el 25/04/2009 a las 07:40 PM
MODEMA
escrito por Arnaldo Pérez Guerra   
miércoles, 08 de abril de 2009
 Los Choros y Punta de Choros, Coquimbo.- A menos de 70 kilómetros de Coquimbo y La Serena, varios proyectos termoeléctricos amenazan a las comunidades de Hornos, Totoralillo, La Higuera, Chungungo, Los Choros y Punta de Choros.


Alimentadas principalmente con carbón -y diésel- las termoeléctricas emitirán miles de toneladas diarios de material particulado, dióxido de azufre (SO2) y óxidos de nitrógeno (NOx), entre otros contaminantes, en una zona costera que se caracteriza por su abundante camanchaca (neblina costera) que incluso es captada en el mineral El Tofo, para obtener agua. “Tras la puesta en marcha de los proyectos, lo único que recogerán será niebla y lluvia ácida que podría afectar incluso a La Serena y Coquimbo, dependiendo del curso de los vientos”, dice Rosa Rojas, presidenta del Movimiento de Defensa del Medio Ambiente (Modema). Las termoeléctricas también verterán más de 8 millones y medio de metros cúbicos por día de “agua de enfriamiento”, 6 a 10º Celsius por sobre la temperatura normal del mar. Más de 18 millones de toneladas de cenizas serán depositadas en la zona. “Las emisiones diarias combinadas superan cualquier cálculo: 17, 5 toneladas de SO2; 96 toneladas de NO2; 8, 7 toneladas de material particulado (MP-10); 4 toneladas de monóxido de carbono (CO)… Sobre el dióxido de carbono (CO2) no hay datos en la Conama ni en la Corema, ni en ninguna parte”, dice el agricultor y buzo de Los Choros, Jan Van Dick.



Al menos cuatro termoeléctricas pretenden instalarse en la zona, a escasos kilómetros de las reservas marinas de las islas Choros y Damas y de Chañaral y la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt. Las termoeléctricas se emplazarán a escasos metros de áreas de manejo y explotación de recursos bentónicos en las caletas de Totoralillo y Chungungo, asignadas a pescadores y buzos mariscadores. “No entendemos que quieran destruir este lugar maravilloso”, dice Rosa Rojas. Es la costa más productiva de la región, con el 60% del total de la producción regional de loco. “Todas las plantas ocuparán agua del mar, rica en huevos y larvas de mariscos y peces, para enfriar sus turbinas. Ningún ser vivo sobrevivirá tras las altas temperaturas, presión hidrodinámica y los químicos. ¿Qué proporción de las larvas y huevos que producen la riqueza del sector será eliminada? El agua vertida a mayor temperatura significará cambios en las tasas de crecimiento, conducta y capacidad de reproducción de las especies, lo que podría afectar el tamaño de las poblaciones y el ecosistema. Será multiplicar por tres el fenómeno de El Niño, que tiene efectos devastadores en los ecosistemas”, dice Van Dick.

Además, las termoeléctricas utilizarán químicos y pinturas antiincrustantes que, en permanente contacto con el agua de las turbinas puede producir la extinción de plantas y animales. Esa agua se captará y verterá dentro de las áreas de manejo y a pocos kilómetros de las reservas naturales. “No hay planes de mitigación ni de contingencia frente a posibles derrames de petróleo y carbón por el tránsito y recalado de grandes buques”, dice Oscar Avilés, presidente de la asociación gremial de pescadores, concejal DC de La Higuera. En la zona hay guanacos y pumas en peligro. “Es increíble pero el gobierno tiene en mente instalar termoeléctricas a carbón y diésel en toda la costa de Chile: en Caldera, Pan de Azúcar, Los Vilos, Maule, Coronel y Puerto Montt”, dice Rosa Rojas.

Codelco presentó el proyecto Farellones -una inversión de 1.100 millones de dólares para una termoeléctrica que significaría 800 megavatios (MW)-. La Compañía Minera del Pacífico (CMP) instalará la central Cruz Grande -460 millones de dólares y 300 MW-. Barrick Gold construye, desde octubre de 2008, la central a diésel Punta Colorada, con una inversión de 50 millones de dólares y 32,6 MW. Por último, central Barrancones, de la franco belga Suez Energy, invertirá unos 800 millones de dólares para obtener 600 MW. “Ocuparán toneladas de agua marina con peces, larvas, huevos, plancton y fitoplancton. Nada sobrevivirá. Se afectará a todos los pueblos entre caleta Hornos y Chañaral, que dependen de la agricultura y la extracción de recursos marinos. Las termoeléctricas se emplazarán en las cercanías de reservas naturales. La Reserva Pingüino de Humboldt es la única área silvestre protegida de la Provincia del Elqui. Hay especies amenazadas, como el delfín nariz de botella, el chungungo, el yunco y los pingüinos de Humboldt. Aquí está el 80 por ciento de la población de estos pingüinos en el planeta”, dice Jan Van Dick. “Además -agrega-, está el estudio del Western Airborne Contaminants Assessment Project (Wacap) de Estados Unidos, publicado en febrero de 2008. Después de siete años de investigación determinó que los metales pesados producto de centrales termoeléctricas quemando carbón son transportados por el aire a grandes distancias, y pueden causar problemas de salud, incluso en el sistema nervioso central. Es muy necesario reducir las emisiones de mercurio, cadmio, plomo, etc., elementos subestimados en las observaciones técnicas respecto de los proyectos termoeléctricos en la zona”, añade.

Amenaza a una forma de vida

Punta de Choros y Los Choros viven de los recursos marinos, las aceitunas y el turismo. El Movimiento de Defensa del Medio Ambiente agrupa a comuneros, buzos, pescadores, agricultores, operadores turísticos y crianceros de cabras. Se oponen a la instalación de las termoeléctricas que, aseguran, acabarán con su forma de vida y originarán una irreversible contaminación ambiental en la zona. “Las autoridades no tiene aprobada una planificación territorial, una zonificación. La Corema ya aprobó el proyecto de Punta Colorada, de la Barrick, que se conectará al Sistema Interconectado Central. Los proyectos de Codelco y del Grupo Suez se ubicarían en la costa de Totoralillo”, dice Rosa Rojas.



Para el intendente Ricardo Cifuentes “las termoeléctricas son una buena oportunidad para un lugar caracterizado por su pobreza”. Pareciera no importar que áreas de manejo y actividades agropecuarias se vean afectadas o prácticamente desaparezcan. Para el gobierno sólo importa que Barrick, Suez, Codelco y la CMP conformen un “parque energético” que -se dice-, junto al proyecto eólico de Canela, convertirán a Coquimbo en una zona generadora de energía. “¿A qué costo? El daño por la contaminación y los riesgos en salud serán mucho mayores que cualquier beneficio”, dice Rosa Rojas.

Científicos y biólogos han advertido a las autoridades que las zonas donde se construirán las termoeléctricas son fuentes de alimento de las especies que habitan las reservas. Hay peligro y extinción y de derrames. Jan Van Dijk, dice: “Creamos el Movimiento de Defensa del Medio Ambiente para proteger nuestra calidad de vida, salud y futuro; y para resguardar, además, nuestros lugares de trabajo y recursos marinos y terrestres. Los Choros es un pequeño oasis, donde hay una quebrada con un río subterráneo, olivos y huertos regados con agua de pozo. Tengo un huerto con trecientos olivos. Soy pescador artesanal y buzo. La quebrada desemboca en un humedal, hoy afectado por la sequía, donde anidan aves migratorias que morirán por la contaminación del borde costero. Es insólito que Chile realice proyectos de esta envergadura. El gobierno los aprueba a pesar de todo. Ya hay poblados declarados zona saturada de contaminantes, como Huasco o Tocopilla, donde la gente muere por el veneno de las termoeléctricas. Se sacrifican zonas completas por el afán de lucro de grandes empresas. Acá habrá impactos a corto y largo plazo -acumulativos-; impactos combinados por sinergia de centrales operando una al lado de otra, etc. Las empresas primero se presentan ‘lamentando la crisis energética’ y, luego, como ‘nuestros salvadores’, omitiendo mencionar que generar energía les significa un tremendo negocio. Quemarán toneladas de carbón para producir vapor y hacer girar turbinas, ocupando toneladas de agua marina, de 80 a 150 millones de litros por hora”.

Alimentos del mar

Toda la región costera es rica en materia larval, por el fenómeno de surgencia -agua de gran profundidad que emerge con nutrientes y oxígeno-. “Eso explica la existencia de locos, lapas, jaibas, piures, machas, almejas, picorocos y la existencia de áreas de manejo. Si las termoeléctricas entran en operación, se acabará la productividad de la zona… Se acabará la vida. Incluso los cultivos de aceitunas corren peligro, pues las emisiones de material particulado, cenizas, etc., de cada termoeléctrica será enorme: más de diez toneladas diarias de contaminantes”, dice Rosa Rojas. “Son empresas prepotentes que creen que pueden pisotear a la gente. Expertos en dividir, sembrar discordia, manipular. Saben a quién pagar para asegurarse un apoyo vital. Pensaron que se iban a encontrar a pescadores de mala muerte y crianceros muertos de hambre, a pobladores ignorantes y agricultores desinteresados, pero les salió el tiro por la culata. Ahora despertó el mundo científico pues, además, la zona es un corredor de ballenas”, agrega Van Dick.

La Conaf, que administra la Reserva Pingüino de Humboldt, cuestionó ante la Conama el estudio de impacto ambiental (EIA) de Suez Energy, que no reconoce que las reservas serán afectadas. “El proyecto no se está haciendo cargo de sus efectos, características y circunstancias sobre el medioambiente”, dice Conaf. A ello se agrega el estudio del departamento de biología marina de la Universidad Católica del Norte, que señala que el EIA de Suez Energy “no descarta certeramente el impacto sobre los recursos naturales de las áreas protegidas aledañas”. Ambos informes aseguran que el daño “no será compensable”, y recomiendan no instalar este tipo de proyectos en zonas de conservación únicas en el mundo. Por su parte, la consultora Enviro Modeling dice que se producirán “impactos adversos e irreversibles” sobre especies vegetales de la zona como el lucumillo -declarada en peligro de extinción-.



En el EIA de Barrancones, que se emplazará a sólo 5 kilómetros de Chungungo, tampoco propone para sus 50 años de operación, alguna forma de mitigación o compensación. “Emitirá SO2, óxidos de nitrógeno, cenizas volantes, metales pesados, etc. Contaminará el mar, los cultivos y recursos naturales, y dañará la salud de la población. Sostenemos que el proyecto no aporta nada al desarrollo local, regional o nacional. Generará algún empleo de corto tiempo, pero traerá pobreza, delincuencia, enfermedades, alcoholismo y prostitución. Ninguna de las comunidades ha sido consultada respecto a la calidad de vida que se impondrá. Nadie dice nada sobre eventuales accidentes, filtraciones, derrames, vertidos u otro tipo de contingencia, como sucede en todas las actividades industriales a carbón. Cuestionamos a Suez Energy porque bajo el mando del señor Villarino no tienen ética. Son responsables de la ruptura social de comunidades de pescadores tras las míseras ofertas y dádivas que ha hecho”, dice Rosa Rojas.

En carta dirigida a la presidenta Bachelet, el Movimiento de Defensa del Medio Ambiente señala que el gobierno será el único responsable de lo que suceda en la región si los proyectos se ponen en marcha: “Construir termoeléctricas es señal de subdesarrollo, sobre todo en una región que posee zonas costeras de alta biodiversidad terrestre y marina, con un importante desarrollo pesquero artesanal, de cultivos marinos y agricultura que serán los más perjudicados, lo que no se condice con los años de trabajo local y estatal en investigación, valorización biológica, turística y de fomento productivo en la región”. Agrega que los proyectos sólo beneficiarán a la minería y, básicamente, en otras regiones ya que el aporte energético a la zona será mínimo. “Los ingresaron separadamente al Sistema de EIA y están siendo evaluados uno por uno, sin tomar en cuenta la sinergia de sus impactos. Para nosotros serán una sola gran fuente de contaminación. ¿Seremos otra zona ‘de sacrificio’ como Huasco, Mejillones, Tocopilla o Ventanas?”, pregunta Jan Van Dick.

Desde que se anunció la instalación de termoeléctricas, vecinos  y pescadores han cortado la carretera a la altura del camino a Los Choros, en el kilómetros 540. Oscar Avilés, dice: “Acá prácticamente no hay contaminación. Usamos varias áreas de manejo y exportamos nuestros productos. Si se instalan termoeléctricas, ¿quién comprará? Succionarán toneladas del mar acabando con el plancton que alimenta los recursos”.

A fines de enero, por boca de la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, se anunció un decreto supremo -hecho a la medida- que “aumentaría las exigencias regulatorias para las termoeléctricas”: “Chile está en condiciones de tener una normativa para termoeléctricas que sea de mayor exigencia”, dijo la ministra a la prensa. Actualmente un 67% de los proyectos energéticos contempla utilizar carbón y petróleo. El retiro en noviembre de 2008 de la central Farellones de Codelco fue celebrado como un triunfo por los vecinos de caleta Hornos y La Higuera. La prensa informó que Codelco retiró el proyecto para “complementar estudios”. Según La Nación “de esta forma, la empresa podrá adjuntar información adicional que demuestre, sin lugar a dudas, el cumplimiento estricto de cada una de las normas ambientales vigentes”. El director del proyecto, Rodrigo Jorquera, señaló: “Como queremos cumplir sin ninguna duda posible la legislación ambiental y dar completa tranquilidad a los habitantes de toda la Región de Coquimbo, tomamos la determinación de retirar el proyecto del SEIA para, de esta forma, contar con tiempo adicional y aclarar cualquier cuestionamiento”.

Según la Comisión Nacional de Energía las centrales a carbón generan 2.043 MW -un 16,4% de la capacidad instalada- porcentaje que  esperan duplicar para el 2020. En el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) se tramitan proyectos que en conjunto significarían 3.860 MW. Gran negocio, pues el carbón, por su bajo precio, es más rentable para las corporaciones y transnacionales, no así para la salud y el medioambiente. “Todos prometen instalar tecnología de punta, desulfurización, que harán un manejo sustentable de las cenizas, y que no quemarán pet coke… El carbón es peor combustible, más contaminante que el diésel”, dice Van Dick. El ministro Marcelo Tokman reconoció que cuando estén operando las centrales a carbón las emisiones de dióxido de carbono aumentarán de 30 millones a casi a 70 millones de toneladas. “Más smog significa más muertes. No existe una política energética de largo plazo, sustentable, no contaminante. Si ni siquiera hay normativa para las termoeléctricas”, señala Rosa Rojas.

El EIA de la central Cruz Grande reconoce que las toneladas de cenizas serán tratadas con compuestos químicos, que habrá un 25% de humectación de cenizas para su compactación y disposición final, que decenas de camiones circularán con cenizas contaminantes por sectores cercanos a poblados como La Higuera y caleta Hornos. Según la Gobernación Marítima de Coquimbo, Suez Energy no ha dado respuesta a todas las observaciones planteadas, en julio del 2008, “por ejemplo la profundidad de succión… No se entiende si la empresa contará con un emisario submarino para todas las unidades de descarga o con uno para cada una de ellas. A la fecha, la empresa no ha hecho llegar ningún estudio. En cuanto a la consulta relacionada con el cumplimiento de la normativa internacional de conservación y protección de la diversidad biológica, la empresa no emite un pronunciamiento. (…) Por la ubicación del proyecto en un sector de camanchaca, urge verificar la influencia de las emisiones en la calidad del agua condensada, por su aporte al suelo y la posible afectación de aguas subterráneas, y determinar si afectaría la futura implementación de proyectos orientados a utilizar este fenómeno de condensación en los sistemas de abastecimiento de agua”.

Suez Energy instalará su central en las cercanías de cinco áreas de manejo pertenecientes a pescadores artesanales de Chungungo. La transnacional ya “convenció” al sindicato de pescadores, pero no a la asociación gremial ni al sindicato Los Castillos, que agrupan a más del 70 por ciento de los pescadores. A fines de febrero, a la altura de El Rodado, los vecinos protestaron. Varios fueron detenidos por Carabineros. El Movimiento de Defensa del Medio Ambiente denunció “represión y brutalidad policial”. A fines de marzo, junto a otras organizaciones sociales y políticas marcharon por las calles de La Serena. “Aportamos ideas constructivas para fomentar el desarrollo de la comuna. Queremos construir, no destruir”, concluye Rosa Rojas.

Foto: Álvaro Rodríguez Escobar

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