El presente informe está basado en los resúmenes ejecutivos de los Estudios de Impacto Ambiental presentados por las empresas, cotejados con un análisis de las características del área propuesta para la instalación de las centrales termoeléctricas y con la base de conocimientos relativos a las materias científico-técnicas involucradas. El informe ha sido redactado para entregar información de referencia a la comunidad interesada, tarea que el grupo de investigadores de nuestra área ambiental considera como una responsabilidad de
De la información examinada, cotejada con información científica y técnica pertinente, así como con la experiencia nacional respecto a este tipo de iniciativas y con el conocimiento del marco físico de implantación de ambos proyectos, surgen tres temas centrales de preocupación. Ellos conciernen respectivamente a: 1) Las emisiones de contaminantes atmosféricos. 2) Los efectos del sistema de enfriamiento propuesto. 3) Los depósitos de cenizas del carbón quemado. A continuación se exponen los fundamentos de dicha preocupación, considerando como zona inmediata afectada la comprendida entre Punta Chungungo y Punta Totoralillo y como zona de posibles efectos de la niebla ácida y de las partículas finas, la situada entre las bahías de Choros y Tongoy. Al respecto conviene considerar que el centro de ambos proyectos se sitúa a unos
1) Emisiones de Contaminante Atmosféricos. Ambas centrales proyectadas son de considerable magnitud: 800 MW, Farellones y 540MW, Barrancones (mas 25MW de una central menor a petróleo). Puesto que serán alimentadas por carbón pulverizado de mediana o baja calidad (sub-bituminoso y bituminoso), es natural que, pese a los dispositivos de captación de partículas y de SO2 previstos, generen importantes cantidades de contaminantes particulados y de gases. Barrancones señala que procurará minimizar la generación de óxidos de nitrógeno (NOx) que es dependiente de
El primero, constituido por la naturaleza geológica del carbón. Este combustible fósil se forma en ambientes reductores pantanosos a expensas de la flora local, pero incluye componentes presentes en los sedimentos clásticos y en las aguas intersticiales, que dependen de la geología y la geoquímica de la cuenca en que se formó. En consecuencia, el material particulado emitido, así como la ceniza retenida, pueden contener, además de material bituminoso pirolizado, una variada gama de concentraciones de elementos químicos. Al respecto, la literatura geoquímica entrega cifras promedio y máximas de 300 y 1000 g/t de berilio, 600 y 3000 g/t de boro, 700 y 8000 g/t de níquel, 500 y 11000 g/t de germanio, 500 y 800 g/t de arsénico, 20 y 200 g/t de plomo, hasta 21 % de vanadio etc. En consecuencia, este material emitido no es banal y debe ser motivo de seria preocupación, puesto que varios de los elementos listados presentan riesgos para la salud humana. Por otra parte, es prácticamente imposible conocer la composición geoquímica de este heterogéneo material (se requerirían muchos y constantes análisis, al tratarse de un sólido de composición variada y no de un líquido que tienda a homogenizarse). Algo similar ocurre con la variada concentración de azufre en el carbón, por lo que es difícil garantizar determinado nivel de emisión de SO2.
Un segundo motivo se refiere al ambiente físico en el que ocurrirían dichas emisiones. La zona costera respectiva se caracteriza por la abundante camanchaca constituida por niebla o nubes bajas que avanzan desde el mar. De ahí justamente la ubicación de los captadores de agua de neblina en El Tofo, que abastecieron de agua a la caleta de Chungungo. Ese medio es precisamente el más apto para la generación de smog ( smoke + fog) así como para la generación de niebla ácida. Es fácil imaginar en las tardes el humo que sale por las gigantescas chimeneas (
La tercera consideración se relaciona con la experiencia histórica en materia de mantenimiento y de fallas en los sistemas de depuración que afectan a sistemas cuya salida de servicio es en extremo costosa. Excepto en países con tradiciones de excelencia en materia de mantenimiento industrial, lo normal es que los mecanismos de control se deterioren paulatinamente (p.ej, los nuevos buses del Transantiago ya emiten humos negros). Por otra parte, si la situación financiera de la empresa se deteriora, es normal que solicite (y se le conceda) utilizar combustibles de menor costo (p.ej, uso del pet coke en Huasco). En consecuencia, difícilmente podemos esperar que las cifras (naturalmente optimistas) presentadas en los Estudios de Impacto Ambiental sean una realidad y aún menos, que no se deterioren paulatinamente.
2) Efectos sobre
3) Los Depósitos de Cenizas. El proyecto Farellones calcula el tonelaje de cenizas que deberá almacenar en un vertedero ad-hoc durante un período de 30 años en 9 millones. Barrancones tiene previsto 8 millones cien mil metros cúbicos, lo que estimando un peso específico de 2.0, daría unos 18 millones de toneladas. Esto implica una seria diferencia de estimación, aunque el vertedero de Barrancones considera también el almacenamiento de otros desechos. En todo caso, ambas cifras corresponden a las de yacimientos metalíferos de mediana magnitud, vale decir, son considerables. Aparte de las características peligrosas de ese material antes explicadas, lo que hace de sus depósitos un tema de preocupación (en términos de posibles líquidos percolados o de su erosión hídrica), la misma manipulación de la ceniza y la dispersión de partículas finas por el viento, deben ser tomadas en cuenta como fuentes de impacto.
Finalmente, queda como preocupación principal el tema de la contaminación aérea, así como el grado en que la evaporación local pueda incrementar el aerosol contaminante. Éste se generará por las interacciones entre las emisiones de las grandes chimeneas y la camanchaca natural del área de implantación de ambos proyectos y es muy probable que se incremente progresivamente a lo largo de la vida de los proyectos considerados, si ellos son finalmente materializados.
Jorge Oyarzún M. (Geol. Dr. Sc.)
Académico Depto. Ing. Minas U.L.S.
Profesor de Evaluación de Impacto Ambiental
e Ingeniería Geoambiental
La Serena, 7 de Julio del 2008



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