El mundo actual vive una crisis sin precedentes. Cosas malas han ocurrido siempre, pobreza, hambre, ignorancia, explotación, guerras, pestes, inquisiciones, dictaduras son de larga data, pero los tiempos que estamos viviendo suman al listado anterior una decadencia generalizada de los horizontes que damos a cada aspecto de la sociedad que hemos construido y seguimos manteniendo y profundizando cada día.
Hay una conspiración odiosa, criminal, profundamente destructiva, contra la belleza. De esta conspiración forman parte en primera línea sujetos de misa de domingo, y en no pocos casos, de misa diaria. Después de la iglesia parten a lucrar a un despacho de alguna AFP, de algún banco, o de cualquier empresa donde se explote al ser humano o a la naturaleza.
En nuestra actual sociedad, en el lugar donde decidan acometer sus grandes proyectos empresariales quienes tienen poder económico -con la anuencia o algo más grave por parte de los representantes o detentadores del poder político público-, se produce un descalabro irremediable.
Falta de respeto a los equilibrios ecológicos a la hora de explotar los recursos naturales de la tierra y el mar. Destrucción alevosa de paisajes, cuanto más hermosos con mayor saña. Desprecio a la pureza natural del mar, de la tierra y el aire. Fobia al silencio y la contemplación. Erradicación o menosprecio del espacio público.
Chile está lleno de ejemplos de lo anterior, se trata de país descalabrado. El mar destruido (reciente confirmación de la pesca de arrastre por parte del Parlamento), los bosques ancestrales de casi todo el país eliminados, contaminaciones de todo tipo, destacando la del aire de Santiago, verdadera cámara de gases colectiva. Horribles autopistas de pago. Liquidación de los trenes.
Y una destrucción inmisericorde de la realidad del espacio público natural y arquitectónico a lo largo de todo el país, con rarísimas excepciones. Hay detrás de todo esto un sentimiento de avidez enfermizo, y una pobreza intelectual, emocional, estética y espiritual abismante.
Un ejemplo entre cientos lo constituye el ex pueblo de Concón, que ya no existe. Lo mataron. No vamos a hablar del atentado de instalar la refinería de la Enap en la desembocadura del río Aconcagua. Acerquémonos en el tiempo: empezó aquella muerte lenta por allá por los años sesenta, cuando a alguien se le ocurrió la siniestra idea de construir el entramado de cemento que rodea y aplasta la Playa Amarilla del ex pueblo. Al mismo tiempo construyeron, no sé si llamarle paseo, un adefesio igual en Caleta Abarca de Viña del Mar. Cero sensibilidad ante el paisaje particular en el cual estaban interviniendo.
Más tarde, los adictos al cemento y a los dólares compraron y demolieron casi todas las viejas, enormes y bellas casas frente a Playa Amarilla, para construir a cambio un conjunto de edificios tipo escalera que se empina hasta donde termina el cerro, todos ellos iguales en forma y fealdad. De paso cortaron los bosques de majestuosos pinos y eucaliptus que acompañaban a las casas. La rentabilidad del metro cuadrado una vez más fue llevada hasta el límite, con la consiguiente destrucción de la belleza y la armonía del espacio de vida y convivencia común.
Hace quince años atrás se llevó a cabo el expolio de las dunas de Concón por parte del gobierno de la época, presidido por Patricio Aylwin, con el fin de favorecer a empresas constructoras -entre ellas, según denuncia de las juntas de vecinos de Concón, la empresa familiar del actual ministro del Interior Pérez Yoma.
De la noche a la mañana las 45 hectáreas del santuario se redujeron a 12, quedando las de menos valor ecológico y arqueológico. Hoy aquel impresionante conjunto de dunas, únicas en Chile por su suelo, geomorfología, flora y fauna, se encuentra invadido por edificios gigantes y una telaraña de anchas avenidas pavimentadas.
La perspectiva visual de la costa de Higuerillas contemplada desde el borde costero que va de Playa Amarilla hasta Playa Las Bahamas, fue destruida con edificios de veinte a treinta pisos construidos en las dunas situadas sobre Caleta Higuerillas.
El daño a la comunidad no para ahí. Basta darse una vuelta por el viejo camino que une a Viña del Mar con Concón. Un día no lejano fue considerado el camino más hermoso del país. Hoy lso agentes del cemento y del vidrio se encuentran en una acción acelerada de aniquilación de lo poco que va quedando de aquella belleza de antaño.
Allí donde en aquel camino ribereño había un rincón de naturaleza, de dunas, árboles, arbustos y jardines floridos libres y espontáneos cultivados por la mano de Dios, en armonía con el mar, llegaron las empresas constructoras.
La empinada duna que desembocaba en la Playa de Los Lilenes a través de un túnel bajo el camino costero, delicia de los niños que jugaron ahí por generaciones, fue hecha desaparecer para levantar una de aquellas horribles moles.
La pequeña y delicada Playa de Cochoa, ha sido sepultada bajo unos esperpentos de treinta pisos. De Viña del Mar mejor no hablar, ha pasado a ser la ciudad del cemento y los automóviles, de la ciudad jardín queda con suerte el recuerdo.
Uno se pregunta cuándo terminará en Chile esta pesadilla. Si lo que nos espera es un gobierno presidido por Eduardo Frei Ruiz Tagle, estamos apañados, como dicen los catalanes. Su gestión presidencial marcó un récord por la baja defensa del medio ambiente que llevó a cabo su administración. También por los grandes desaguisados en que incurrió, empezando por la represa Pangue en el río Bío Bío, y la aprobación en el último día de su mandato de la concesión eléctrica para la construcción de la central Ralco en el mismo río, presionando a la Contraloría General de la República para que despachara el decreto respectivo, último paso para empezar las obras.
En el futuro cercano sería el turno para la imposición del levantamiento de enormes represas hidroeléctricas en la Patagonia, acompañando el menú energético la instalación próxima de centrales nucleares con el mismo fin.


Mejorar el Medio Ambiente en el Distrito 12
El aumento de los micro basurales ya es un tema que las actuales AUTORIDADES no se muestran capàces de poder controlar y es un problema sin soluciòn aparente. No hay capacidad Medioambiental . No se sabe QUE HACER CON LA BASURA que podrìa convertirse en otra industria productiva ocupando importante mano de obra tan necesaria.Falta una buena direcciòn tècnica que indique cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa. Atte...NOLER ...(Fono:99493954)