Hasta 1981 las leyes del agua otorgaban este preciado bien solo al consumo personal y a las necesidades de una determinada producción agrícola, hoy, se revelan ventas millonarias a la empresas mineras
Chile es un país de grandes recursos mineros, de los cuales la extracción de cobre lidera entre las mineras de oro, plata, salitre y carbón, que también tienen gran representación en la economía del país. Los análisis al Código del agua, vigente en el país explican porqué desde 1981 a la fecha una región como Copiapó tiene secas sus cuencas y como las leyes, no solo no protegen al medio ambiente y al patrimonio del país, sino que además permiten que particulares puedan darles uso para beneficio económico personal en desmedro de toda una población.
La diputada del PPD (Partido Por la Democracia), Adriana Muñoz, planteó recientemente como solución la nacionalización del agua, y solicitó a los parlamentarios que repongan un proyecto que habría presentado la ex Presidente de Chile Michelle Bachelet, el 7 de enero de 2010, días antes de las elecciones presidenciales, mismo que fuera retirado por el parlamento, informa, Lucio Cuenca al medio Universidad de Chile en su análisis.
La controvertida ley, en una de sus partes dice que el agua es un bien público “Las aguas son bienes nacionales de uso público, cualquiera sea el estado en que se encuentren, el lugar en que estén depositadas o el curso que sigan, incluidos los glaciares”, y más adelante agrega que “se garantizaba a los particulares la propiedad de los derechos de agua ya constituidos”.
Ambas propuestas mantienen la propiedad privada del agua que actualmente existe y que se lucra de este beneficio vendiendo el agua especialmente a las mineras, dejando seca las cuencas que nutren al resto de la población.
Junto a ese proyecto de ley está otra propuesta presentada por la Unión Demócrata Independiente (UDI) con el diputado Caros Vilches quien quiere declarar a la provincia de Copiapó como “zona de escasez del agua” y bajo esta declaración solicitar al Gobierno traer agua desde Argentina.
“La Dirección General de Aguas da más derechos de lo que la capacidad de recarga de los acuíferos pueden satisfacer, por lo tanto, se hace evidente que esa agua irá en beneficio de los megaproyectos mineros ya comprometidos: Cerro Casale (Barrick), Caserones (Lumina Cooper), Lobo Marte (Kinross), Minera Candelaria (Freeport McMoRan Copper & Gold.) , Maricunga y Mantos de Oro (Kinross), el proyecto binacional Vicuña (Tenke), entre otros, señala Luicio Cuenca
Copiapó ha sido históricamente una zona minera y además por su clima cada año se origina la primera cosecha frutícola del país. Junto con las actuales mineras activas tiene en su registro más de 40 mineras abandonadas, según datos de CIPER, que son un peligro de contaminación. Después de un nuevo código de agua de 1981 hasta la década del ’90 se intensificaron ambas actividades en la zona y hoy se acusan entre sí por la sequía.
El ex director de aguas Nildo Pedemonte explicó al Centro de Investigación Periodística (CIPER) de Chile en 2009 que lo que hubo fue una “ negligencia” que comenzó en 1981 donde muchos se aprovecharon y terminaron por secar las cuencas de agua en Copiapó.
Las razón de la sequía es que “se aplicó mal el Código de Aguas”. “Cuando se entregaron los derechos –explica-, se consideró a las aguas subterráneas para hacer pozos como independientes del río superficial, aun cuando formaban parte del mismo sistema”, explicó.
“Fue como sacar toda el agua de la misma fuente. Y ésta empezó a secarse. “Los errores comenzaron con el código de 1981”, asegura Nildo Pedemonte ex Director General de Aguas.
Según el código hasta 1981, las aguas se entregaban en proporción a los cultivos que desarrollaba cada persona, y no se otorgaban más derechos de los que se iban a usar para una actividad en particular.
Ese vínculo desapareció con el nuevo código. y según Nildo Podemonte, es lo que ocasionó la sequía de la zona. El mismo reconoció en declaraciones a CIPER, haber dado los permisos del agua hasta que en 1992 se dieron cuenta que era tarde y que la cuenca se había vaciado.
Los periodistas señalaron que el abogado Gustavo Manríquez, de la DGA en la década del 90 al cerrar la cuenca exculpó al Código de Aguas de 1981 de los males de Copiapó.
No había agua, pero las mineras requerían agua para operar. Por lo que los dueños de pozos, no teniendo un límite en el uso del agua, aprovecharon a comerciarla. Un bien público que se daba solo en base a las necesidades personales hasta 1981 se transformó en el negocio más rentable.
Un ejemplo citado por CIPER en 2009 es el caso de la familia Prohens. El padre inició en la zona en negocio de las uvas de exportación.
Se documentó que en noviembre 2008, uno de sus hijos vendió a nombre de Agrícola doña Berta Ltda. 100 lts/seg de agua a la empresa Lumina Copper, dueña de la Minera Caserones.
Cobró por esta agua US$ 40 mil por cada lt/seg, es decir, ganó un total de US$ 4 millones por un bien común. Su hermano por su parte vendió 80 lis/seg a la misma empresa a US$ 55 mil por cada lt/seg, es decir, US$ 4,4 millones equivalentes a $2.950 millones de pesos chilenos.
En Chile las leyes permiten un negocio lucrativo de los bienes públicos y así lo confirmó desde Copiapó, Carlos Araya, a CIPER: “Aquí todos corremos agua. Negocios son negocios. Muchos trabajan como intermediarios. Nos preguntan quién tiene agua o te ofrecen que lo vendas, no es un pecado, es un negocio. El tema es que hay sobreotorgamiento”, explica quien trabajaba para la Coordinadora del agua en Copiapó.
Fuente: La Gran Época


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